Jesús decía que su Palabra era como la semilla y nuestro corazón como la tierra en la que debía caer esa semilla y dar su fruto. Escuchemos cómo lo contó Jesús, como si fuera un cuento:
ORACIÓN:
Jesús, danos un corazón grande donde puedas plantar la semilla de tu Palabra. TE LO PEDIMOS, JESÚS
Jesús, te pedimos que nos preocupemos de regar la semilla que has puesto en nuestro corazón para que de fruto como a ti te gusta. TE LO PEDIMOS, JESÚS.
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